
Sensei Paul Quintero – 3 Junio, 2009.
Cuando uno va con la corriente, se desplaza sin tropiezos. Pero, cuando uno se resiste a lo nuevo, entonces de cualquier rincón salen los tormentosos demonios del pasado (que siempre has guardado en tu mente) a molestarte. Salen cuando tu no deseas cambios en tu vida. El sentimiento de culpa (un demonio más) va desde un no haber podido resolver un evento en el pasado, hasta no desear la vida que vives en este instante. Tú creas tu propia realidad, y el universo te acompaña a diario abriendo nuevas puertas para ti.
Esta es la vida, este es el fluir del universo. Si a veces nos damos cuenta de lo difícil que es cambiar algo en el presente, imagínense tratar de cambiar algo en el pasado. Eso no es posible. El universo se mueve sin retorno. Todo es constante cambio. Ese cambio hay que vivenciarlo, disfrutarlo, aprovecharlo. Lo nuevo es la característica esencial del universo. En este universo no hay cabida para el apocamiento ni la culpa. “Cada día es un buen día” dice una frase Zen. Nada más cierto. Cuando te resistes a lo nuevo, a lo fresco, a lo que se te da día a día, te atrasas. Y atrasarte es negarte en el presente. Ese es el infierno.
Quien vive en el pasado no vive al ritmo de la vida cósmica. Está literalmente muerto. Por eso la Biblia dice: “Levántate tu que duermes y sal del mundo de los muertos”. El mundo de los muertos está aquí; cada vez que te quedas atrás, mueres. Es sencillo darse cuenta. Mira a tu alrededor. ¿ Cuántas personas viven “durmiendo” ? – Hoy es el mejor día para despertar y unirte al fluir perfecto de la vida. Al disfrutar cada instante comienzas a atraer las buenas cosas que el universo reparte. Ese universo brinda color a las flores, agua a los peces, granos a las aves, hojas a los árboles. Imagínate lo que tiene para ti. Déjate llevar, no mires hacia atrás. El cielo está adelante. En cada paso. Aquí no hay demonios. ¡Fluye! EL UNIVERSO ES PERFECTO.
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